Archivo diario: 18 Mayo, 2017

A casi dos meses del desborde del río Piura, familias del asentamiento Jesús de Nazaret, a la altura del Km 980 en la vía Piura – Chiclayo, continúan viviendo en carpas de INDECI y precarias viviendas hechas de sacos y guayaquiles.

Radio Cutivalú llegó, en esta oportunidad, al asentamiento Jesús de Nazaret que alberga a más de 500 familias que lo perdieron todo tras el desborde del río Piura, ocurrido aquel fatídico lunes 27 de marzo.

Bajo el inclemente sol, son muchos los pobladores que no sólo viven aún en las carpas entregadas por INDECI, sino que precariamente viven bajo sacos levantados por guayaquiles.

Este es el caso de Delia Chavez, natural de Cura Mori, que pide a las autoridades que los ayuden con brindarles mejores ambientes donde vivir. “Nosotros no tenemos un trabajito, pedimos que nos ayuden por lo menos con unas calaminas”, expresa la pobladora.

A eso se suma la odisea de recoger agua de unos enormes baldes que les deja una cisterna cada dos días. Delia nos cuenta que tienen que recoger el agua lo más rápido posible para poder cocinar temprano, debido a que pasado el mediodía, los fuertes vientos hacen de las suyas, levantando inmensas cantidades de arena que ingresan a sus precarias carpas.

Quien también vive una odisea es don Alejandro Fiestas Paiva, un hombre de 90 años de edad que a la desgracia de haberlo perdido todo por el desborde del río Piura, se suma ahora el lidiar con la enfermedad de su yerno.

Don Alejandro nos mostró la pequeña carpa en la que su hija y yerno tienen que dormir debido al mal estado de salud de éste último, mientras que él duerme a un costado con una frazada a la intemperie.

Con mucha lucidez y bastante calma, ganada por la experiencia, Alejandro Fiestas, nos enseña lo que va a comer hoy: una porción de atún con arroz y un jugo de maracuyá que preparó en una pequeña cocina hecha de ladrillos y encendida con algunas ramas de la zona.

El poblador pidió a las autoridades llegar a la zona y constatar todas las necesidades que padecen. “Tengan un poco de compasión, y que vengan acá para que vean casita por casita la situación en la que nos encontramos”, puntualizó el poblador.

Fotos: Olenka Fajardo – UPC 

 

 

El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) alerta la presencia del caracol gigante africano que si entra en contacto directo con una persona podría causar daños a la salud e incluso la muerte.

La especialista del Senasa, Vilma Mariátegui Gutarra, recomendó a la población no coger estos moluscos con las manos, sino hacerlo protegidos con guantes.

Dijo que los caracoles están normalmente en la basura y en contacto con roedores de ahí vendría su alta peligrosidad a entrar en contacto con el cuerpo o la boca de quien los manipule, pudiendo ocasionar meningitis, estados de coma e incluso la muerte.

Dijo además que lo más recomendable es matarlos sumergiéndolos en agua con sal o lejía, y luego enterrarlos en un hueco profundo.  “Si se tiene cal se le puede echar al momento de enterrarlo. El caracol tiene gran capacidad de reproducción con climas húmedos”, añadió.

Mariátegui señaló que los primeros caracoles aparecieron en el año 2015 en las zonas de Querecotillo, Salitral y Lancones, sin embargo, la plaga se habría extendido este año en el distrito de Veintiséis de Octubre y en otras zonas que se están evaluando.

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