Hace dos años que don Augusto Polo Campos (Ayacucho, 1932) no ofrece entrevistas. Retirado de la vida pública por decisión familiar, el compositor recibe la asistencia de 7 personas, entre enfermeras, terapistas y cocineros. Se encuentra estable, y aunque la edad pesa, la pasión permanece: la selección peruana de fútbol y sus posibilidades intactas de clasificar al Mundial Rusia 2018 insuflan energía en el artífice de los himnos “Contigo, Perú” e “Y se llama Perú”.

Precisamente el partido más importante de la selección en 30 años, el que podría darnos la clasificación, ha sido elegido para homenajear a Polo Campos por sus melodías inspiradas en el Perú y su fútbol. Como si la esperanza en una selección que le ha devuelto la fe no fuera ya suficiente premio.

“Él está contento con los resultados –sostiene su hijo Marco Polo–. Los conoce bien. Y eso lo hace recordar mucho. Su amistad con futbolistas como [Hugo] Sotil, con Marcos Calderón. Sus recuerdos afloran porque no hay decepción con esta selección, sino esperanza. Entonces las comparaciones bonitas comienzan a surgir”.

Marco, uno de los 4 hijos de Polo Campos que viven en el Perú (los otros 3 radican en el extranjero), ve todos los días a su padre emocionarse cada vez que en la televisión suenan sus canciones. “Se llena de orgullo, todo el tiempo está gritando: ‘Arriba, Perú, carajo’. Se emociona mucho y se da cuenta de todo lo que está pasando”. Felizmente, su estado de salud le permite vivir emocionantes duelos como el empate en la Bombonera, que muchos vimos con el corazón en la boca. “Él ve los partidos tranquilo, ríe y se emociona. No se pone nervioso, los ve feliz”.

(Fuente: El Comercio)

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