Edgar Miraval, psiquiatra del hospital Víctor Larco Herrera, precisó que el consumo excesivo de comida chatarra podría generar alteraciones neuroquímicas en el cerebro y afectar el sistema nervioso.

Afirmó que alimentos como los chocolates o las papitas fritas, que contienen grandes cantidades de azúcar, grasa y sal, no solo generan sobrepeso y problemas cardiacos sino también afectan las emociones. Dijo que a su consultorio llegan cada vez más niños y jóvenes pacientes con problemas emocionales.

“Están irritables, con conductas de ansiedad o de depresión”. Agregó que, como en el caso de las drogas, estas personas buscan gratificarse con el consumo de la comida chatarra para calmar un poco el estrés de la vida cotidiana.

(Fuente: La República)

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