(Foto: NurPhoto)

La derogación de una ley en la India que penalizaba con cárcel la homosexualidad está teniendo repercursiones en el continente: en Singapur −también país asiático− la ultraderecha está presionando a su gobierno para que blinde una vieja ley homofóbica.

Horas después del fallo de la Suprema Corte de la India, apareció en internet una petición al gobierno singapurense para que mantenga una ley que data de la era colonial y que castiga hasta con dos años de prisión a las personas que tienen relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.

En menos de 24 horas, 65 mil personas firmaron la petición, que también exhorta al gobierno a no ceder ante los intentos de legalizar el matrimonio igualitario.

“Como una sociedad conservadora que aprecia los valores tradicionales familiares, reiteramos que nuestro deseo es mantener el actual código penal para que las futuras generaciones sepan que el único acto sexual y matrimonial aceptable es entre un hombre y una mujer”, se lee en la petición.

Según el documento, normalizar la homosexualidad equivale a “igualarnos con las sociedades permisivas de occidente” y a “imponer a una gran mayoría conservadora los valores de una escandalosa minoría”.

La petición, según activistas LGBTQ, es una reacción a los inevitables cambios constitucionales que se aprobarían muy pronto en Singapur para, al igual que la India, despenalizar la homosexualidad.

Por ejemplo, el exembajador de Singapur ante las Naciones Unidas, Tommy Koh, pidió a su gobierno derogar las leyes que sean necesarias para adecuar a su país a los tiempos actuales y a prevenir la discriminación de personas LGBTIQ.

Después de África, Asia es el continente donde más países criminalizan la homosexualidad. Las leyes contra lesbianas, gays, bisexuales, personas trans y queer son especialmente duras en el sur del continente.

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