Texto: Alex Nuñez

Fotos: Lourdes Rojas y Karold Rivera

Dora María Céspedes Gonzales tiene 68 años, 38 de ellos los ha dedicado a la venta de diarios. Vende a una universidad, en una urbanización, a los centros culturales, entre otras instituciones. Este negocio le ha permitido que sus dos hijos sean profesionales y sus seis nietos puedan estudiar.

Al inicio fue difícil, era madre soltera y no le alcanzaba el dinero. Hasta que su tía le dijo: “Negra, ponte a vender periódicos para que te alcance para las criaturas”. Recuerda que le daba vergüenza tener que gritar por la calle, pero continuó para sacar adelante a su hijo Orlando.

Años después, tuvo la suerte de conocer a Melia Garzón, quien le facilitó la venta de diarios en la Universidad de Piura. “Tú te portas bien y para adelante, no vayas a hacerme quedar mal”, le advirtió. Y así fue, 35 años después sigue visitando las aulas y facultades de esta universidad.

Todo iba bien hasta que sucedió algo que le marcó su vida. Su nuera abandonó a su hijo y a sus cuatro nietos. Entonces, ella como abuela tuvo que hacerse cargo y criarlos. Por ellos, se levanta a las 4 de la madrugada, les deja el almuerzo listo, y a las 6:15 a.m. empieza la venta de diarios por las calles de Piura. Así hasta las 5 p.m.

Dorita junto a sus nietos.

No hay día que Doris deje de trabajar. Lo hace en Navidad, Año Nuevo, Fiestas Patrias e incluso el día de su cumpleaños. Solo una vez tuvo que reposar por dos meses, y fue el año pasado cuando la operaron de una hernia.

Este tiempo fue muy desesperante para ella porque no podía hacer nada. Ahora ya puede caminar, pero sigue esperando ansiosa que llegue mayo para volver a manejar bicicleta. Montada sobre su bici todo es más fácil. Puede repartir los diarios en 20 minutos por cada urbanización y recorrer hasta 5 kilómetros cada día.

Dorita espera recuperarse y volver a repartir diarios en su bicicleta.

“Voy a trabajar hasta cuando Dios me dé fuerzas y diga basta (…) Ya llegará el día en el que descanse en el estuche, ahí nadie me va a molestar”, comenta.

Luego de hacer que sus hijos lleguen más lejos que ella, su meta ahora es llegar a ver que sus nietos sean profesionales y terminar de construir su casa.

“Todo se puede. Si quieres algo debes luchar y portarte bien”, dice.

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