Foto: Andina

El exvicepresidente de Petroperú Miguel Atala, quien confesó ante la fiscalía que fue el testaferro del desaparecido exmandatario Alan Garciapara recibir US$ 1.3 millones de Odebrecht en Andorra, ha sido amenazado, alertó el fiscal José Domingo Pérez este martes.

«Ha recibido amenazas por parte de una facción del Partido Aprista», dijo durante la audiencia en la que reformuló el pedido de prisión preventiva por el de arresto domiciliario para Atala, en vista de que se acogió a la confesión a sincera y reveló detalles de los pagos que recibió de Odebrecht.

Tras la advertencia del fiscal Pérez, el Segundo Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria de la Corte Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, a cargo del magistrado Juan Carlos Sánchez Balbuena, aprobó la medida.

El juzgado dictó también comparecencia restringida para Samir Atala Nemi, hijo de Miguel Atala, y José Nava Mendiola, hijo de Luis Nava Guibert, quienes también han optado por colaborar con la justicia. Al parecer, el único que se inmolaría por Alan García es el exsecretario de Palacio en el último gobierno aprista.

Según el testimonio de Atala Herrera, difundido este martes por IDL-Reporteros, los US$1.3 millones  que recibió de Odebrecht en la cuenta de la offshore Ammarin Investment INC, en la Banca Privada de Andorra, se los entregó personalmente a Alan García,  “en varias armadas de 20 mil o 30 mil dólares”, a partir del segundo semestre del 2010, cuando el mismo exmandatario lo llamó y le pidió que vaya a Palacio. Ahí le dijo que ese dinero sucio que tenía en Andorra era suyo y le pidió que se los vaya dando de forma progresiva. Así lo hizo hasta el 2018.

“Cada vez que necesitaba dinero me llamaba por teléfono previamente y me citaba a diversos lugares, le he entregado dinero en diversas ocasiones y lugares como en Palacio de Gobierno, en su domicilio que primero quedaba en la urbanización Las Casuarinas en Surco y luego en su domicilio ubicado en Miraflores, al Instituto de Gobierno de la Universidad San Martin de Porres, entre otros lugares”.

Atala le dijo también al fiscal a cargo del interrogatorio que estaba «declarando con la verdad respecto a la forma como sucedieron los hechos que investigan», luego de expresar  su temor por lo que le pueda pasar a él o a su familia, debido a que tiene “conocimiento que existe un grupo radical en el interior de Partido Aprista Peruano, y que son conocidos como la “Fuerza de Choque””.

Su confesión ocurrió nueve días de su detención preliminar, el 17 de abril pasado, el mismo día en que Alan García se suicidó de un disparo en la cabeza, justo en el momento en que iba a ser arrestado por la Policía debido a su implicancia en esta trama corrupta.

Ahora, la tesis de la fiscalía parece confirmarse, en el sentido de que tanto Miguel Atala como Luis Nava, quien recibió más de US$ 4.5 millones de Odebrecht, en realidad solo eran los intermediarios de Alan García, quien hasta su muerte negó haber recibido dinero de Odebrecht, al repetir como un mantra la frase ‘otros se venden, yo no’. Pero las pruebas y testimonios en su contra dicen los contrario.

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