Curriculum Vitae: El 78% de los peruanos miente en sus hojas de vida

Los "adornos" o verdades a medias en las hojas de vida pueden llegar a arruinar un proceso de contratación.

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Foto referencial.

“Para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado”. Tal como reza este viejo refrán, algunas mentiras son fáciles de descubrir, y ese parece ser el caso de los ‘adornos’ o ‘medias verdades’ que en ocasiones algunos profesionales suelen consignar en sus currículos vitae (CV) u hojas de vida.

Precisamente, un reciente estudio de DNA Human Capital, en el que se evaluaron más de 6.000 CV y sus posteriores entrevistas, determinó que en Colombia, Perú, Brasil y Chile, las hojas de vida encierran más de una mentira entre sus líneas, sobre todo en lo vinculado a nivel de inglés, sueldo, tiempo cesante y estudios.

Tal como muestran los resultados, en los cuatro países de la región, las mentiras o ‘adornos’ están presentes en más del 70% de los casos analizados pero, como señala Mauro Canevaro, manager de la consultora, “el adornar o mentir en el CV es una jugada riesgosa”.

Y aunque los ‘adornos’ pretendan resaltar una hoja de vida por sobre el resto de postulantes, resulta un hecho que una vez descubierta la trampa o mentira, terminará afectando el proceso de selección.

“El mentir en un CV puede afectar directamente la empleabilidad del profesional, ya que habla de la poca transparencia y veracidad en su discurso y es poco probable que sea considerado para otros procesos de selección posteriores”, refiere Canevaro.

CUESTIÓN DE MADUREZ

Similar es la posición de la profesora de Administración de la Universidad del Pacífico Rosa María Fuchs, quien no ve con buenos ojos el hecho de que los protagonistas de esas mentiras sean ejecutivos, más aun cuando son de alto rango.

“En general, mi impresión es que si alguien miente en su CV es porque no tiene confianza en los conocimientos adquiridos y en su experiencia laboral. Más lo asociaría a personas que están empezando y quieren abrirse paso en el mercado laboral, pero si se trata de un ejecutivo con experiencia, no solo me parece inmaduro, sino hasta mucho más riesgoso, porque se supone que la responsabilidad que vas a enfrentar va a ser mayor”, afirma.

Tratando de encontrar una explicación a los resultados que arroja el estudio de DNA Human CapitalÁlvaro Goyenechea, docente de la UPC, refiere que en ocasiones más que mentiras se pueden tratar de medias verdades pero, finalmente, puede resultar perjudicial para el candidato.

En su calidad de gerente general de la consultora de reclutamiento y selección HRB, el experto sostiene que actualmente hay muchas herramientas que permiten corroborar lo que se afirma en una hoja de vida, por lo que persistir con la mentira resultará más peligroso.

“Hoy en día es más fácil descubrir una verdad a medias, pero sin perjuicio de ello, los procesos de selección deberían ser más prolijos, sobre todo al solicitar los documentos que corroboren la información que consignan los candidatos”, añade.

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CAMBIO A LA VISTA

Tomando en cuenta que en nuestro país –según revela el estudio–, existe cierta predilección para mentir con relación a tópicos como sueldo y nivel de inglés, Mauro Canevaro refiere que en el caso del idioma se explica, porque cada vez son más las posiciones en las que se requiere un nivel avanzado en el manejo de este idioma.

Mientras que en lo salarial, muchos lo hacen para acceder a sueldos más altos. “Esto es común, sobre todo, en culturas en donde es mal visto hablar de cuánto se gana y existe un desconocimiento sobre los sueldos del mercado. Sin embargo, la llegada de plataformas salariales como Show Me The Money han hecho que saber cuánto paga una posición sea cada vez más accesible, lo que debería incidir en una baja en este tipo de adornos”, asegura.

Tal como ha sucedido con las mentiras vinculadas al tiempo cesante. Según el manager de DNA, “la estabilidad económica de los últimos años en el Perú ha incidido en una baja en el desempleo, lo que ha llevado a que los profesionales no necesiten ‘adornar’ sus tiempos en los que han estado cesantes”.

Sobre el particular, Álvaro Goyenechea señala que anteriormente no estaba bien vista la brecha entre la última experiencia y la fecha de la postulación, por lo que los candidatos estaban tentados a mentir sobre ese tópico, porque a veces ese dato generaba “ciertas suspicacias” en los reclutadores. Pero, como destaca el estudio, las cosas están cambiando.

Aun así, Canevaro hace votos para que los procesos de selección en nuestro país sigan profesionalizándose. “En general, los países con más mentiras o adornos en sus CV, tienen mercados laborales menos desarrollados. Perú, en ese sentido, es aún un mercado en desarrollo y los profesionales están acostumbrados a procesos más informales de selección, pero eso irá cambiando rápidamente”, anota.

(Fuente: El Comercio)

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