Piura: gestantes y bebés en riesgo de morir y no precisamente por coronavirus [Informe]

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Las gestantes quedaron expuestas al contagio del nuevo coronavirus y al colapso de los hospitales que no garantizan una atención oportuna.

Esperanza* es una joven que se arriesgó a tener a su bebé en casa luego de que el agente de seguridad del hospital Jorge Reátegui Delgado le dijera que no la iban a atender porque una gestante era positivo al nuevo coronavirus. 

Era el 06 de mayo a las 2.00 de la tarde. Junto a ella estaba su esposo, y vieron con desesperación que a otras tres embarazada les decían lo mismo negarles la atención de emergencia.  Esperanza ya tuvo dos hijos, y sabía que sus dolores ya eran de alumbramiento.

«Cuando llegamos el vigilante ni siquiera nos dejó entrar. Nos dijo que no nos iban a atender y que mejor vayamos a una clínica», narra a Cutivalú

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Tuvieron la intención de ir a una clínica porque acudieron al centro de salud de Santa Julia y le dijeron que por tener Essalud tampoco la iban a atender, pero los costos del servicio particular eran altísimos.

Por ello, regresaron a su casa de Enace. Esa misma noche, una vecina de Esperanza con incipientes conocimientos de obstetricia, la ayudó a dar a luz. Sin las condiciones de bioseguridad, sin los equipos médicos, solo con la ayuda de dos vecinas. 

«Fue una experiencia traumática, tuve miedo de perder la vida. Pero le doy gracias a Dios que mi amiga me ayudó. Solo usaron guantes mascarillas y a mí bebé le cortaron el cordón con una guillette», cuenta. 

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Han pasado más de 15 días de su alumbramiento y hasta el momento ningún médico ginecólogo, y ninguna obstetra, la revisado, pues al siguiente día volvió a ir al Reátegui y le dijeron que no era emergencia. Solo consiguió que en la posta de Micaela Bastidas su hija sea revisada por un pediatra y le apliquen las vacunas correspondientes. 

Tras la declaratoria de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus la atención en los hospitales y  centros  de salud de Piura se restringió, incluso, los establecimientos I-1 y I-2 del Ministerio de Salud (Minsa), cerraron sus puertas. Las gestantes vieron limitados sus controles prenatales y un porcentaje de ellas, las que estaban en su último trimestre del embarazo, quedaron expuestas a la muerte debido a que no atendían sus partos. 

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Las cifras oficiales de la Dirección Regional de Salud de Piura indican que al menos cuatro gestantes han fallecido durante la pandemia, una de ellas de Sechura con diagnóstico positivo de covid-19. Asimismo, muestran un descenso en el registro de nacimientos en centros de salud públicos y privados. 

Pablo Zacarías García, coordinador de la Estrategia Salud Sexual y Reproductiva de la Diresa reconoce que un porcentaje importante de mujeres no está accediendo al parto institucional debido a las restricciones en los hospitales y al temor de contagio de coronavirus. Además,  recalca que el aumento de las muerte materna y neonatal está relacionada a la disminución del parto institucional. 

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Según el Registro Nacional de Nacido Vivo del Ministerio de Salud, en lo que va del año en Piura se han producido  9 mil 698 nacimientos de bebés vivos. Todos mediante de parto institucional, es decir con la ayuda de profesionales de la salud en un  establecimiento de Ministerio de Salud, Seguro Social, Sanidad de la Policía y Fuerzas Armadas. Sin embargo, no hay un registro oficial de todas aquellas mujeres que están alumbrando en el hogar. 

Respecto a las muertes fetales y neonatales, la Diresa,  tiene un registro de 55 muertes fetales (antes o durante el parto) y 47 neonatales (hasta los 28 días de nacidos). Zacarías García, sostiene que las cifras en relación al año 2019 han disminuido. Además indica que en caso de la muerte neonatal la principal causa es la prematuridad. 

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Reynaldo y su esposa M.A.G. son una pareja que perdió a su bebé en esta pandemia. El padre se comunicó el domingo 17 con Cutivalú y contó que su esposa tenía siete meses y medio de gestación. 

«Mi esposa se fue a atender por una infección renal a una clínica se Sullana. El bebé aún estaba vivo, pero mi esposa delicada. Por ello la enviaron al Essalud de Sullana, de ahí la derivan al hospital Jorge Reátegui, en Piura, donde nos informan que el bebé estaba muerto y que además era positivo a covid-19», narró.

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Reynaldo cuenta que debido a la complejidad del caso su esposa nuevamente fue enviada al José Cayetano Heredia para que le extraigan el feto. El hombre reclamó porque su esposa no era atendida a tiempo y temía que se le genere una infección. 

El Santa Rosa atiende partos exclusivamente de gestantes covid-19, el José Cayetano Heredia y el Jorge Reátegui Delgado, del Essalud; el de Sullana, Paita y Chulucanas, están atendiendo a todas, pero carecen de áreas diferenciadas. En tanto, 41 centros de salud I-3 y I-4 quedaron para para atenciones de emergencia, de los cuales 10 pertenecen a Piura y Sechura, 14 a Morropón Huancabamba y 19 a Luciano Castillo Colonna. 

El alto costo de la pandemia

Por ello, muchas embarazadas han optado por el servicio particular, pese al alto costo económico que significa en plena pandemia, pero con la esperanza de tener atención digna y con un mínimo de calidad. 

Los costos de dar a luz varían desde 1300 hasta los 3000 soles dependiendo la clínica, el ginecólogo que atenderá, y si será parto natural o cesárea. Estos montos no incluyen exámenes de laboratorio, la vacuna de recién nacido y la prueba de descarte de la covid 19. 

Así lo comprobó Cutivalú a través de llamadas realizadas directamente a algunas clínicas de Piura y en entrevistas con mujeres gestantes de dieron a luz y/o buscaron atenderse en centros privados.

Las cifras indican que los partos en clínicas aumentaron de 178 en enero y 173 en febrero a 253 en marzo, 330 en abril, y 278 en mayo. Sullana es la provincia que entre marzo y abril casi duplicó sus atenciones. 

Susana fue de las gestantes que acudió a una clínica. Nos cuenta que el 24 de marzo acudió a la clínica Los Cocos porque no encontró atención en el SIS y Essalud. De inmediato le dijeron que debía dar a luz por cesárea. Por todo ello pagó 2 500 soles pese a que no la tuvieron ni 24 horas desde su ingreso pues al día siguiente de su operación le dieron de alta. 

Le informaron que regrese dentro de 15 días para que le retiren los puntos  para al llamar  y preguntar le indicaron que debía pagar 100 soles adicionales. Además no le entregaron el acta de nacido vivo a su hijo y le han solicitado que lleve DNI legalizado para que la obtenga. 

Rósarin Landa, también es otra gestante que está a punto de dar a la luz. Narra que optó por atenderse en clínica porque la pandemia ha obligado a ello. Señala que las clínicas manejan sus tarifas independientes, pero en muchos caso el nexo es el ginecólogo que monitorea el embarazo en su consultorio privado. 

Este oferta una tarifa que incluye el alquiler de la clínica y costo de los honorarios. En su caso la ginecóloga que la atiende le indicó que la clínica Los Cocos cobran 1500 parto normal y 2200 si fuera cesárea.

El decano del colegio del Colegio de Obstetras de Piura, Luis Obregón, indica que este año 28 mil piuranas deberán recibir control prenatal, sin embargo debido a la pandemia del nuevo coronavirus este servicio se ha restringido en un 60%. 

Explica que la estrategia para atender a las gestantes covid-19 positivas y no covid durante la emergencia fue mal planteada. Esto debido a que los centros de salud cerraron su atención, las obstetras que por comorbilidad dejaron de trabajar no han sido reemplazadas, las que trabajan no tienen equipos de protección personal, y los hospitales de referencia han demorado o no tienen una área diferenciada para gestantes covid-19. 

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Un mes después de declarada la emergencia sanitaria, el Ministerio de Salud recién emitió la resolución N° 217 – 2020 que aprueba la directiva 094 la cual establece los lineamientos para la atención de gestantes con control prenatal, partos y cesáreas. Sin embargo no se cumple porque los servicios han colapsado en todos los hospitales. 

Obregón sostiene que recién desde el 15 de mayo se viene retomando paulatinamente el control de las gestantes vía celular, pero el déficit de personal dificulta la atención oportuna. «Esto es un riesgo porque los índices de muerte materna, prenatal y neonatal pueden aumentar durante la pandemia. Todo el trabajo que hicimos el 2019 se perderá», señala. 

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