La tala indiscriminada en Ayabaca y Huancabamba es una amenaza para la regulación del agua

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Foto: Luis Calle

El 100 % del agua que discurre por el río Quiroz y Chira, y que abastece a los reservorios de San Lorenzo y Poechos, proviene de los bosques de neblina y páramos, ecosistemas ubicados en Ayabaca y Huancabamba, según explica Paúl Viñas, biólogo de la ONG Naturaleza y Cultura Internacional.

Según estimaciones de la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente de Piura, en los últimos 10 años se han deforestado entre 10 mil y 17 mil hectáreas de bosques por año.

Para el exgerente Ronald Ruiz Chapilliquén, esta cifra habría disminuido en los últimos años, producto de la intervención estatal y de las ONG que buscan conservar los ecosistemas.

La seguridad hídrica de Piura en riesgo

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Gepostet von Radio Cutivalú am Donnerstag, 28. Februar 2019

Diversos especialistas califican la situación como un peligro para la seguridad hídrica de Piura y parte de Cajamarca, pues los bosques de neblina y los páramos, captan, filtran, almacenan y regulan el agua proveniente de las lluvias y que forman el río Quiroz, que desemboca en el río Chira, y en el río Chinchipe.

Una consultoría realizada en el 2013 por el Ministerio de Ambiente, para conocer el estado de conservación de los páramos, determinó que 10 zonas de páramos permanecían en buen y regular estado, sin embargo, nueve estaban muy degradadas por incendios, sobre pastoreo de ganado, y tránsito de personas.

Los páramos de las Huaringas de Salalá, Tabanillo, Laguna Negra, Laguna Shimbe, Sapalache, El Porvenir, Selva Andina, Cerro Chinguela, principalmente de la provincia de Huancabamba, resultaron con esta calificación.

La Zonificación Económica y Ecológica de la región Piura, instrumento que sirve para determinar alternativas sostenibles para el uso del territorio, establece que la extensión de bosques de neblina y los páramos supera las 100 mil hectáreas aproximadamente; extensión que ha disminuido y sigue reduciéndose.

En Piura hay 234 mil hectáreas de ecosistemas protegidos por sus aportes en servicios ecosistémicos relevantes como los hidrológicos y para la protección de diversos recursos genéticos o especies de flora y fauna generalmente amenazados por la deforestación creciente y contaminación.

El reporte de biodiversidad en la comunidad Segunda y Cajas, del 2016, revela que el 15% de 162 especies de aves, están en riesgo, entre ellas la pava barbada, el perico de mejilla dorada, y el gavilán semiacollarado, además de otras especies de anfibios y reptiles.

Fidel Torres sostiene que el objetivo es frenar el avance natural de la expansión de la población andina, y optar por un uso intensivo y no expansivo del territorio promoviendo estrategias de conservación de los ecosistemas con una agricultura innovadora y sostenible que sea rentable para la población.

Además, la deforestación de varias hectáreas de bosques de neblina, bosques secos y páramos, repercute en que, durante el periodo de lluvias, se formen grandes avenidas de agua en los ríos y quebradas y por ende se produzcan inundaciones tal como ocurrió en el Fenómeno de El Niño Costero 2017.

Las comunidades campesinas también ven en el proyecto minero Río Blanco, otra amenaza potencial para los ecosistemas de bosques de neblina y páramos.

Río Blanco Cooper, en su documento Gestión social con valor compartido, editado en el 2018, indica que este proyecto minero tiene una inversión estimada de 2 500 millones de dólares y cuya proyección de vida útil supera los 20 años.

Estima tener una producción anual de 200 mil toneladas de cobre metálico, y 3 000 toneladas de molibdeno metálico, poniendo en marcha una mina a tajo abierto ubicada a más de 2 200 msnm, sobre territorios ubicados en las comunidades de Yanta, en Ayabaca; y Segunda y Cajas en Huancabamba.

Es decir, el proyecto contempla hacer excavaciones en las áreas de explotación ubicadas en los distritos de Pacaicampa y Carmen de la Frontera, donde a su vez se ubican estos ecosistemas que garantizan el agua.

Argumentan que utilizarán tecnología moderna para evitar causar impactos al medio ambiente, y que no utilizarán cianuro ni mercurio. Sin embargo, el mismo jefe de Comunicaciones de la minera Río Blanco, Fabricio Zola, reconoce que habrá consecuencias no tan positivas en los bosques de neblina y páramos.

El presidente de la Comunidad campesina de Segunda y Cajas, Hilario Peña, manifiesta que el objetivo de la Río Blanco sería dividir a los dirigentes antimineros con sus vecinos. “No podemos decir que es una minería responsable si va a destruir el bosque; que es la esponja que capta el agua”, sostiene.

Asimismo, el presidente de las Rondas Campesinas de Huancabamba, José Cunayque, señala que lo que más les preocupa son las concesiones mineras. “La estrategia de la empresa es convencer a la gente mediante regalos”, dijo.

“A las autoridades queremos decirle que nos ayuden con reforestación para recuperar la vegetación perdida… Si la mina ingresa, los proyectos Alto Piura y Olmos no van a tener agua”, añadió Hilario Peña de la comunidad de Yanta.

Las autoridades de la Región aseguran que su prioridad será la conservación de las áreas naturales protegidas, por ello el gerente de Recursos Naturales y Gestión Ambiental, Manuel Querevalú, quien dijo que no es conveniente aprobar las concesiones mineras en páramos y bosques de neblina y otros ecosistemas

Fotos: Fernando Huamán y Luis Calle

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