Foto referencial.

Escribe: Víctor Palacios Córdova

Inicio este artículo con la máxima de Ghandi “Ojo por ojo, y el mundo quedará ciego” en un contexto en el que todos somos testigos de los innumerables quiebres relacionales que nos ha tocado vivir como sociedad y en donde la armonía, la aceptación, la integración y la confianza es lo que más se necesita y a la vez es lo que más escasea.

Un mundo con crisis relacional entre países, en la sociedad y la política, entre culturas, entre géneros, entre religiones, entre generaciones, en la familia, etc. Situación que la sentimos crítica por ser causal de abundante dolor, desgaste, agotamiento; lo que nos lleva a mirar la vida muchas veces con sentimiento de resignación o  de resentimiento. Frases tan comunes que solemos escuchar o decir como: “así nomás son las cosas” que nos condena a seguir en la misma situación, y “ojo por ojo, diente por diente”, que solo busca la venganza; describen estos sentimientos.

Felizmente, aunque suene contradictorio, no vivimos en un mundo perfecto, por tanto, es desde nuestra imperfección que tenemos mucho por obrar ante esta situación. ¿Qué hacer?, es la pregunta: pasar de largo o hacerse cargo (tomar acción). Si uno es el que está sufriendo, uno es el que tiene el problema. Si escapamos, perderemos la oportunidad de aprender a resolver este problema y otros que vengan en el futuro.

Si nos hacemos responsables frente al problema, evitando que nos atrape el resentimiento (que aumenta el conflicto, el dolor y la amargura); estamos construyendo y sosteniendo nuevas relaciones y podemos vivir de una manera distinta y más esperanzadora el futuro, abriendo nuevas posibilidades que nos permita ver a las personas con empatía, aunque no estemos de acuerdo con su comportamiento.

Hoy el mundo se mueve en medio de tensiones de diversa índole. Nuestro país no es ajeno a ello. Todo un desafío para los líderes y para nosotros los ciudadanos y las ciudadanas, resolver estos conflictos en forma creativa y respetuosa. Ghandi con su llamando a la no violencia expresada en su máxima “Ojo por ojo, y el mundo quedará ciego”, buscaba oídos dispuestos a escucharlo y comprender su mensaje. Algo sencillo de entender pero difícil de aplicar.

1 Comentario

  1. Excelente articulo, no podemos permitirnos el continuar de nuestras actividades diarias dejando que el odio o resentimiento gobierne nuestras acciones. Empecemos cada día con el propósito de cambiar un mundo diferente, lleno de valores que sea la herencia que dejemos a nuestras futuras generaciones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here