La película peruana realizada en quechua ya ha ganado 23 premios a nivel internacional.

«Retablo», la laureada película peruana hablada enteramente en quechua que se estrenará el 16 de mayo en Lima.

Álvaro Delgado Aparicio, el director de la película, no puede ocultar su felicidad por los 23 premios internacionales que el filme ha ganado, incluyendo dos en la Berlinale 2018. En Francia, de hecho, se estrenó en 50 salas considerándosela uno de las mejores del año pasado. Posee más motivos: este se verá pronto en Estados Unidos y China. “El aporte de Magaly Solier en todo el proceso ha sido sustancial. Fue ella quien sugirió el uso del quechua, por ejemplo; quien entendió inmediatamente el mensaje de amor y tolerancia de la pieza”, narra el realizador.

Sobre la trama: Segundo Páucar (Junior Béjar) es un adolescente que está siendo entrenado por su padre (Amiel Cayo), un maestro retablista ayacuchano, para continuar con el legado familiar. Camino a una fiesta patronal, el joven observa por accidente a su padre en un acto que hace que todo el mundo se le venga abajo. En un entorno tradicional y conservador, Segundo tratará de convivir en silencio con lo que le sucede. La actriz, con más de 20 películas en el CV, es la madre de esta familia en conflicto.

Solier está ahora en Europa filmando. Este año también estrena «Vivir ilesos«, un thriller psicológico en el que hace de una estafadora criolla de poca monta que va por lana y termina trasquilada; además, participará de su primera película en Estados Unidos: «The saint of the impossible» (la cual abordaría la historia, ambientada en Nueva York, de inmigrantes latinoamericanos en ese país). Pero antes, aún con las pinzas en la melena, en el centro de Lima, su único interés es «Retablo». Ha dejado por ahí la cartera.

¿Fue la poco abordada temática de la película la que te hizo decir que sí al proyecto?
Al inicio, cuando leí el guion, me pareció un mundo sobre el que es muy difícil de hablar, de pensar. Eso debido a la educación que me dieron mis padres campesinos. Hablar de esto con ellos, incluso, es complicado. Ya después fui viajando a otros países y conociendo otras realidades. Luego, releyendo el guion, me di cuenta que era importante que la gente abriera su mentalidad. Lo primero que hice fue contarle a mi mamá: “voy a hacer una película así…”. Me dijo: “ah, mira. Qué bien”. Pero mi madre, en verdad, no entendía bien de qué le estaba hablando. Pasa lo mismo en la sierra. La cinta toca un tema muy difícil, del que da miedo hablar en el Ande, pero de una manera artística.

Fuente: Somos-El Comercio

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