Un 10 de diciembre de cada año recordemos respetar los derechos

    Jesus Alonso Valladolid Ruidias, estudiante de cuarto ciclo de Ciencias de la Comunicación, Universidad Nacional de Piura

     Tras dos años de iniciarse los procesos de redacción, el 10 de diciembre de 1948 se firma en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con el trascendente apoyo de mujeres que contribuyeron a darle forma.

    Entre las involucradas, Eleanor Roosevelt, quien supo ser primera dama de los EE. UU, tuvo la cartera de primera Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y se le adjudicó un rol esencial en la redacción de los artículos. Asimismo, quien cambió la premisa ‘’Todos los hombres nacen libres e iguales’’ a ‘’Todos los seres humanos nacen libres e iguales’’ fue la india Hansa Mehta, defensora de los derechos femeninos.

    La dominicana Minerva Bernardino, junto a la brasileña Bertha Lutz y la uruguaya Isabel de Vidal, luchó por la no discriminación sexual en la Carta de las Naciones Unidas de 1945. Entre otras féminas, y en conjunto con la predominancia de hombres, construyeron esta Declaración Universal que une al mundo, cuya atención de los países es siempre, religiosamente, tan justa como necesaria.

    La covid-19 ha ensanchado la brecha de desigualdad en el mundo. Ha llevado a un país a centrar sus atenciones en ella y al descuido ante problemas como el hambre, la educación y la pobreza. En el Perú, por ejemplo, la meta para el 2020 era reducir la anemia en un 30% (RPP). Sin embargo, el virus significa una barrera en el acceso a los alimentos básicos de innumerables familias, sobre todo en las zonas rurales.

    De igual manera, en el país arrastra un impacto, por mencionar tres aspectos, en los derechos de sanidad, económicos y sociales. En cuanto al primero, la salud nunca fue una necesidad más urgente. Sobre lo segundo, el gobierno ha empleado medidas para solventar los ingresos económicos de familias vulnerables. Sin embargo, los desperfectos que se cometieron en uno y otro campo deben reducirse bajo el mejor abastecimiento de recursos en los hospitales y la distribución más justa de atenciones, que se cubran los distritos más pobres como los de Cajamarca, Cusco o Ayacucho. Esto en dirección al cumplimiento de derechos, entre otros, de salud, alimentación y educación, que se han visto retrasados con la llegada del virus.

    Un buen punto de arranque para interiorizar los treinta artículos que rememoramos cada 10 de diciembre es la frase de la ilustre Eleanor Roosevelt sobre dónde inician los derechos humanos; ella precisa: ‘’En pequeños lugares, cerca de casa; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en ningún mapa. […]’’. Iniciemos, pues, con respetar y hacer respetar los derechos de nuestros más cercanos y así ayudar a generar un impacto cada vez más en masa.

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