Una historia para recordar: ¡El río Piura se va a salir!

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Escrito por: El caminante del campo.

Piura soportaba intensas lluvias, el río del  mismo nombre amenazaba con desbordarse, unidos autoridades y pobladores luchaban para impedirlo, el inicio de las clases se suspendían, los alimentos escaseaban, los árboles se desgajaban y caían, los campos de cultivo eran destruidos, los puentes caídos y las carreteras quebradas, dejaban incomunicados a los pueblos; era un panorama desolador e incierto.

Foto referencial

Y casi previsible. ¡El río Piura se va salir! Eran voces que se escuchaban en los hombres antiguos del Bajo Piura, acostumbrados con estos avatares de la vida; aun frescos en sus memorias a pesar de los años, recordaban cuando el río que les daba la vida, en el año 1998, se salió por el dique de la margen izquierda, arrasando todo a su paso que los obligó a dejar su tierra, sus chacras, sus casitas rústicas de adobe y carrizo, pero el lugar que pernoctaban al caer la noche luego de la jornada diaria. Eran los pobladores de Cura Mori, por eso, con la experiencia pasada, palana en mano defendían su dique para que como otras veces el río no se saliera por su pueblo.

Era la mañana del día domingo 26 de marzo de 2017, el Gobernador Regional reunido con El Comité Regional de Defensa Civil; alcaldes del Bajo Piura y funcionarios del Gobierno Regional, informaban el gran volumen de agua que bajaba de la sierra, se tenía menos de 24 horas para evacuar a la población.

A 3 años del desborde del río Piura

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Gepostet von Cutivalú Piura am Freitag, 27. März 2020

Recorrimos la margen izquierda del río loco, donde los “Guardianes del dique” hombres curtidos por el sol y la tierra corrían de un lado a otro intentando detener las aguas que golpeaban con fuerza la débil defensa, así les dio la noche y la mañana del día siguiente; no había hambre ni sed, nada  los amilanó para defender la tierra, heredad que les daba el fruto para alimentar la numerosa prole.

Foto: Infobae

Era la tarde, casi anochecer del mismo día domingo, los camiones del ejército, que prestos acudieron al llamado para evacuar a los pobladores, en línea esperaban que mujeres, ancianos y niños de Cucungará-Capital del distrito de Cura Mori, Buenos Aires, Pozo de los Ramos y otros  subieran, la gente se resistía. Doña Marta no quería dejar su casa, allí lo había dejado su esposo que hacía poco había fallecido, su pequeño hijo le dijo: Mamá vámonos, si tú no te vas yo me voy; así  acongojada decidió dejarlo todo para seguir a su hijo; todos miraban con nostalgia sus casas, sus escasos bienes con que contaban; pero la vida era más valiosa, con lágrimas contenidas subieron a los camiones; sólo con lo que podían llevar en sus manos, no había espacio para más, algunos hombres durante la noche caminaron con sus animalitos para salvar algo de lo que tenían.

Así llegaron a K 980, denominado por ser el Kilómetro de la Panamericana Sur, la noche oscura lo cubría todo, menos el frío ni el hambre que sentían, no habían comido todo el día; ancianos, desvalidos, niños y niñas, se guarecían de la lluvia que a esa hora comenzó a caer, debajo de los árboles, los zancudos completaban el cuadro de un pueblo que movido por la naturaleza, buscaba la tierra prometida por el Dios de Jacob, para salvar sus vidas.

Calles llenas de agua, lodo y piedras, con paredes húmedas y muy por encima de la mitad, advierten que el desborde del río Piura fue de grandes proporciones y sin precedentes.

Gepostet von Cutivalú Piura am Dienstag, 28. März 2017

Las carpas se instalaron a la media noche, llegaron como 100, y en cada una, entraban los más vulnerables. Muchos pasaron la noche a la intemperie, llegó la mañana del día lunes 27 marzo, en 5 kilómetros se dispersaron 14 comunidades provenientes de Cura Mori, que en su momento se denominó Albergues K 980, nunca fueron albergues, fueron y son nuevas comunidades que se asentaron en estas tierras altas alejándose del río loco, trajeron sus propias autoridades, para gestionar todo de nuevo.

La mañana del día lunes 27 de marzo del año 2017, se consumó lo que se veía venir, nuestro río Piura, se desbordó, inundó Piura, Castilla, Catacaos y Cura Mori, estos últimos ya estaban en lo que sería su nuevo hogar, la tierra prometida. Ese mismo día continuó el éxodo de los demás pueblos. El río arrasó todo, pero no se llevó ninguna vida, porque Dios así lo dispuso, pues el río se salió de día, porque si hubiera sido de noche la historia no sería esta.

Esta historia aún no termina, en realidad recién comienza.

Damnificados por el desborde del río Piura se sienten abandonados por las autoridades [VÍDEO]

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