UNP invierte apenas el 5% del canon en investigación [INFORME]

La gestión de César Reyes Peña, exrector de la UNP, invirtió menos de 2 millones y medio de soles del canon y sobrecanon petrolero en la producción de conocimiento científico. Investigadores de esta alma mater pedalean contra la corriente para hacerle espacio a la ciencia en medio de la inversión en ladrillo, fierro y cemento.

Imagen: Cutivalú Piura

Por: Gustavo Guarnizo – Colaboración con la Fundación Gustavo Mohme LLona y Grupo Propuesta Ciudadana. 

El médico investigador Víctor Raúl Ocaña Gutiérrez, ha publicado entre 2009 y 2018 nueve investigaciones científicas en revistas que forman parte de la prestigiosa base de datos bibliográficos Scopus: una cada año. El ranking muestra que sus artículos científicos han sido citados 132 veces. Junto a otros 63 autores, ha publicado también en revistas indexadas internacionales comoJournal of Clinical Virology, International Journal of Infectious Diseases, Virology Journal, American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, y PLOS ONE. Frente a otros investigadores pareciera un récord bajo. Sin embargo, solo él conoce los sacrificios para figurar en listas mundiales.

Ocaña produce investigación con sus estudiantes, en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Piura (UNP), y con sus pacientes del centro de Salud Pachitea. Sus recursos son una laptop y carísimos equipos adquiridos con financiamiento internacional. Gracias a esta ayuda, llegó a exponer en España y Estados Unidos.

El médico se desempeña como catedrático desde el 2004 en la UNP, centro de estudios que, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); entre el 2009 y 2020, ha recibido 141 millones de soles por concepto de canon petrolero. De acuerdo con la ley 27506, estos recursos deben destinarse, principalmente, al desarrollo de proyectos de investigación científica básica o aplicada.

Más cemento, menos investigación

En el portal de Consulta Amigable del MEF, los reportes de gasto de la UNP muestran en qué realmente invirtieron estos millones los últimos tres rectores. En buena cuenta, el médico y sus colegas han logrado producir ciencia no por el apoyo financiero de su universidad, sino con sus propios recursos.

Según una base de datos elaborada para este reportaje, en la gestión rectoral del ingeniero de minas César Reyes Peña, la UNP destinó poco menos de 2 millones y medio de soles a la categoría presupuestal de investigación. Sin embargo, en este mismo periodo (2015-2019), la UNP recibió S/48 689 557 por canon y sobrecanon petrolero. Es decir, del total recibido, apenas el 5% se invirtió en investigación.

Incluso, con este monto pagaron servicios profesionales a terceros, compraron vehículos y mobiliario; dieron mantenimiento a ambientes e hicieron otros gastos administrativos que poco redundaron en investigación.

De hecho, la UNP tiene otros catorce investigadores Regina, categoría otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). Sin embargo, cada uno tiene una historia de sacrificio y entrega personal para convertirse en investigadores reconocidos en la región.

Un médico con apoyo extranjero

Tarde de invierno en el populoso distrito de Castilla. En las polvorientas calles del asentamiento Chiclayito, el entusiasta y risueño médico Ocaña levanta un carro alegórico, porque horas después su centro de salud debe participar en el corso por el aniversario distrital. El ganador recibirá una obra pública.

El médico no lo sabía, pero horas antes, una comisión de estadounidenses había llegado a Piura. Los norteamericanos eran integrantes del Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales de la Marina de los Estados Unidos (Namru-6) instalado, mediante un convenio, en un área del Hospital Naval de la Marina de Guerra del Perú. El objetivo era desarrollar investigación científica. Buscaban un aliado en Piura y, entonces, apareció Ocaña, un apasionado de la salud pública y la investigación.

Médico investigador Víctor Raúl Ocaña Gutiérrez. Foto: Ocaña

Esa tarde, Ocaña conquistó el premio municipal pero también ganó una alianza para desarrollar investigaciones científicas.

Egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Ocaña tiene 27 años de ejercicio profesional. Siempre ha trabajado en centros de salud del primer nivel de atención. Así lo ha preferido él. Estuvo pocos meses en el hospital Santa Rosa, donde hizo una pequeña investigación. “Ahí demostré que la campaña de vacunación masiva contra la neumonía debe hacerse en febrero y no en mayo”, recuerda Ocaña.

Este médico bien podría estar dirigiendo investigaciones sobre la COVID-19. Desde su vínculo con la UNP en 2004, ha intentado fortalecer, desarrollar y publicar investigación científica, pero no tuvo apoyo financiero.

Perfil de creación del Instituto de Salud Pública que fue encarpetado
Cifras desalentadoras

Cada año el presupuesto inicial de apertura (PIA) para Investigación y Desarrollo de la UNP, empieza con más de tres millones de soles. Pero a los pocos meses, el monto es reducido gracias a maniobras que permite la gestión pública. Incluso así, los niveles de ejecución son bajos. En ninguno de los años, entre el 2015 y 2019, la UNP gastó el 100% del dinero.

Y llegó la pandemia

Un signo visible de que la UNP no invierte correctamente en investigación se presentó en pleno auge de la pandemia. La región Piura enfrentaba un déficit de pruebas rápidas y moleculares para identificar a los portadores del virus. La situación se tornaba más grave, pues las muestras recogidas en los hospitales tenían que enviarse a Lima y esperar semanas para los resultados.

La mañana del 10 de abril, en las instalaciones de la Escuela de Medicina Humana de la UNP, el rector interino, Juan Adanaqué Zapata, entregó al gobernador de Piura, Servando García Correa, un equipo de biología molecular adquirido en el 2017. El equipo iba a ayudar a los piuranos, procesando 96 pruebas al instante. Pero no fue así. El equipo adquirido con dinero del canon y sobrecanon no funcionaba y fue devuelto por la Diresa. La tecnología era desfasada.

Aún con todas las limitaciones, Ocaña ha decidido atender el llamado de su profesión para enfrentar la pandemia. Quienes lo conocen, lo identifican como un experimentado investigador piurano; muy acucioso y experto en enfermedades respiratorias y virales. Por ello fue convocado por el Colegio Médico de Piura (CMP) y el Gobierno Regional para asesorar al Comando COVID-19 en el diseño de la estrategia y la toma de decisiones.

Proyectos perdidos

El ingeniero químico Juan Cruz Gutiérrez tiene 43 años como docente de la facultad de Ingeniería de Minas de la UNP y también ha padecido la falta de dinero en sus investigaciones. Su categoría de investigador Regina la obtuvo aliándose con otras universidades.

“El Concytec promovió los círculos de investigación, que permitían la alianza entre universidades. Yo me alié a la Universidad Nacional de Tumbes y conseguí mi primera publicación en Scopus. Aunque representaba a la UNP, no me apoyó ni con un laboratorio, nada”, lamenta Cruz.

Otras publicaciones que logró en Scopus corresponden a un trabajo conjunto con universidades europeas. “La verdad es que uno se garantiza solo. El apoyo de la UNP ha sido mínimo; por ejemplo, en Economía, los docentes tuvieron que trabajar con la PUCP o la Universidad de Lima”, añade.

La UNP convocó a dos concursos, el 2009 y el 2012, para financiar investigaciones con presupuesto del canon petrolero. Fueron elegidos 32 proyectos, entre ellos uno del catedrático Cruz. Su propuesta consistía en producir carbón activado con desechos agroforestales, pero quedó paralizada porque no compraron todos los equipos. Cuando los pedía, la respuesta era que no había dinero.

Su proyecto estaba presupuestado en 134 mil soles. Pasaron dos gestiones y solo compraron el horno y el tanque de nitrógeno, pero no los accesorios. La investigación fue concluida con el apoyo de Tumbes, pero formalmente hay problemas administrativos.

El 2018, cuando la UNP se jugaba el licenciamiento ante la Sunedu, el vicerrector de Investigación, German Sánchez Medina, presentó una petición ante el Consejo Universitario para evaluar la continuidad o liquidación de los 32 proyectos. Así el 23 de julio de ese año, fue emitida la resolución N° 0397, aprobando la continuidad de 20 proyectos por un presupuesto total de un millón y medio de soles.

Los investigadores tenían que presentar un informe detallando los materiales, insumos y gastos por cubrir para que la Oficina Central de Planificación destine el presupuesto que necesitaban para culminar.

Al día de hoy no hay un informe de la UNP o del Órgano de Control Interno (OCI) o la misma Contraloría General de la República, que precise qué pasó con ese dinero.

Hasta la fecha menos del 25% de los docentes beneficiarios consiguieron el objetivo de avanzar y culminar sus investigaciones. Algunos de los involucrados manifestaron que las autoridades administrativas nunca desembolsaron el dinero que establecía su plan de trabajo. Por ello, al 2020, la mayoría de estas investigaciones quedaron paralizadas, abandonadas, y ahora incluso ya están desactualizadas.

“La UNP ha podido ser pionera en investigación porque Piura tiene actividades como agricultura, petróleo, pesca, y sobre todo en el tema sanitario. Pero no tiene la infraestructura y los equipos”, sentencia Juan Cruz.

Alianzas con otras universidades

El docente e investigador Flavio Alonso Gutiérrez Segura, matemático de la Facultad de Ciencias, no se explica qué hizo la universidad con más de 140 millones recibidos desde el 2009 por las regalías de canon y sobrecanon. También, lamenta que siendo la investigación un factor determinante para que la UNP obtenga el licenciamiento en el 2019, los investigadores no reciben el más mínimo apoyo.

“La ley dice que el 100% debe ser para investigación, aunque de acuerdo a las modificaciones, una parte se puede usar para otros fines. Lamentablemente la UNP no destina ni un sol”, apunta.

Gutiérrez es otro docente que ha conseguido la categoría Regina, aliándose con docentes de otras universidades. Es decir, realizando investigación para otras regiones donde sí hay concursos para financiar proyectos con el canon. Esto ocurre con las universidades públicas de Cajamarca, de Tumbes, del Santa (Ancash), de la Frontera (Piura), Arequipa, y Cusco.

“El Concytec para darnos la categoría de Regina nos evalúa la cantidad de investigaciones realizadas y el número de artículos científicos publicados. Lo triste es que si no tenemos financiamiento de la UNP cómo lo vamos a lograr. Ahí salimos fuera o ponemos de nuestro peculio”, explica Gutiérrez.

Gutiérrez actualmente trabaja en un sistema inteligente de orientación turística para la región vecina de Tumbes. Solo así puede asegurar el financiamiento para la investigación de campo, el pago de viajes o eventuales costos de publicación.

“En Piura podemos hacer investigación aplicada en minería, agroindustria, pesca, ahora mismo en la COVID-19. Tantos problemas que tiene Piura, y la UNP tiene personas calificadas”, recalca.

Ladrillo, fierro y cemento

En el periodo 2015-2019, para el rector César Reyes Peña las prioridades fueron otras. En su gestión se ejecutaron 79 obras de infraestructura y otros proyectos ajenos a la investigación científica.

“Quieren mostrar edificios grandes, pero son como cascarones, por dentro no hay nada, ni laboratorios buenos, ni equipos. ¿Qué ganamos con tantos edificios si adentro no se produce nada?”, cuestiona Gutiérrez.

El 2015 hubo más de 28 millones de soles destinados a la ejecución de obras de infraestructura y otros proyectos ajenos a la producción de conocimiento científico. En el 2016, fueron 19 millones de soles. El 2017, 13 millones de soles. El 2018, 11 millones de soles; y el 2019, 12 millones de soles.

En la web de la UNP están disponibles dos memorias de investigación del Vicerrectorado de Investigación. Para el 2017 el documento destaca la realización de talleres, conferencias y congresos como las principales actividades para impulsar la investigación.

La memoria del 2018 resume que, a través del Fondo Especial de Desarrollo Universitario, otra fuente del Estado para investigación, se ejecutaron 309 proyectos entre el 2015 y 2017. También cita a la revista Universalia, donde se precisa que, desde su creación, en el 2004, la UNP ha publicado 52 artículos producidos por los alumnos y docentes. Eso es todo.

En buena cuenta, el alma mater de Piura no aparece en el ranking general Scopus que puntúa a las universidades por la producción científica de sus investigadores y el impacto científico en la sociedad.

Los últimos rectores de la UNP no facilitaron los recursos financieros, humanos y bibliográficos. Por ello el 2019, cuando la UNP obtuvo el licenciamiento por seis años, la Sunedu conminó a las autoridades a remitir evidencias sobre publicaciones en revistas indexadas o eventos científicos, al término de los años 2019, 2020 y 2021

“En esto la UNP está en una situación crítica porque no sé qué van a informar. No hay un avance”, señala Gutiérrez.

Guardan silencio

A través de llamadas y correo electrónico solicitamos la versión del exrector Reyes Peña, pero no respondió. Solo Sánchez, el ex vicerrector de Investigación, atendió nuestra llamada telefónica y señaló que ha cesado su función pública en la UNP y por tal motivo no iba a responder ninguna pregunta.

Posteriormente a través de un correo electrónico, Sánchez defendió la postura de la UNP. “El hecho de no aparecer en un ranking en este momento es una cuestión transitoria porque nuestra universidad alberga a grandes investigadores”, respondió.

El actual rector interino, Omar Vences Martínez, asegura que su gestión está enfocada en impulsar la investigación científica como política institucional. Entre las acciones que espera implementar está la acreditación de docentes investigadores y el apoyo a proyectos de investigación.

“Tenemos recursos del canon petrolero que estamos destinando a la investigación científica, ya sea de manera individual o de proyectos colectivos. Es una de las políticas principales de nuestra visión institucional en el más breve plazo, y ya hemos comenzado acciones y proceso para conseguir este objetivo”, expresó.

*Publicación realizada en el marco del programa de apoyo a Investigaciones periodísticas en regiones ejecutado por el Grupo Propuesta Ciudadana en alianza con la Fundación Gustavo Mohme Llona, en el marco del proyecto «Construyendo mejores prácticas de gobernanza del sector extractivo en Perú EITI».

Más de 350 hectáreas de cultivos del Medio y Bajo Piura se perderían por el corte de agua

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here