Psicólogo Walter Abanto Vélez.

En Cutivalú, el especialista de la Universidad César Vallejo sostuvo que el machismo es un fenómeno cultural, cuyo origen está en una educación desigual en el hogar; es decir, “cómo se dan las pautas de crianza desde la casa”.

Según Abanto, esta desigualdad se expresa, por ejemplo, cuando los padres y madres prefieren al hijo varón mientras relegan a la hija mujer al ámbito doméstico o la subordinan a las necesidades masculinas.

“Si el varón es el mayor, es el consentido […] tiene todas las comodidades del caso y no se esfuerza. Pero si la mujer es la mayor, y el menor es el varón, pues la hermanita es la que tiene que atender al hermano, servirle, recoger los platos”, explicó.

Al aprender estas conductas, los varones creen tener más privilegios frente a las mujeres. “Con el tiempo, esta situación evoluciona y piensan que las mujeres están para servirles”, agregó el psicólogo.

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Walter Abanto sostuvo que una persona machista es egocentrista y gusta de imponer sus ideas. “Incluso estamos hablando de micromachismos que son conductas pequeñas que aparentemente pasan desapercibidas, pero que, sin embargo, en su conjunto, ya nos van mostrando cómo es la persona”, acotó.

Además, el psicólogo recomendó a las mujeres observar cómo tratan sus parejas a sus madres, hermanas u otros familiares femeninos, porque “ese mismo trato es el que te dará a ti en un mediano o largo plazo”.

Para evitar criar a potenciales machistas, sugirió establecer relaciones igualitarias desde el hogar; por ejemplo, distribuyendo correctamente las labores domésticas entre todos sus miembros. “Todos tienen que apoyar en casa y todos tienen que compartir”, refirió.

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